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Detalle del folleto de Cruz Roja sobre la protección del frío.(Cruz Roja Española)

11/01/2019

En una situación de bajas temperaturas es importante conocer cómo se ha de viajar, qué se ha de comer y beber, cómo realizar actividades en el exterior e incluso cómo acomodar interiores en los que vamos a estar

Si vives en un lugar frío o has decidido ir a un lugar donde el abrigo es más que necesario, es bueno que conozcas estos consejos proporcionados por Cruz Roja Española. Ayudan a protegerte de un frío al que uno no termina de acostumbrarse.

Durante el viaje

  • Viaja acompañado.
  • Infórmate de la situación meteorológica y del estado de las carreteras, así como de puntos para el descanso o refugio.
  • Evita, en la medida de lo posible, viajar en condiciones meteorológicas adversas.
  • Revisa el vehículo previamente, asegurándote de su adecuado funcionamiento (neumáticos, frenos, luces, etc.) y otros aspectos.
    básicos como que el depósito está lleno, las cadenas y la batería del móvil cargada.
  • Utiliza la calefacción, pero abre las ventanas periódicamente (cada 1 o 2 horas aproximadamente) para ventilar el interior unos segundos.
  • Presta especial atención a los cambios bruscos de temperatura que se producen al entrar y salir del vehículo, bajando progresivamente la temperatura del interior.
  • Cuando hagas un viaje largo descansa, lleva líquidos azucarados y calientes.
  • Nunca dejes a niños/as ni a personas mayores en el interior de un vehículo cerrado.

La mejor manera de vestir

  • Protege las zonas del cuerpo más sensibles al frío intenso, por ser las más alejadas del corazón, como mejillas, nariz, orejas y dedos de las manos.
  • Usa ropa ligera, no apretada y que transpire (en lugar de ropa ajustada a la piel, utiliza varias prendas de ropa, una encima de otra, para que circule el aire y que éste funcione como aislante).
  • Protege cabeza, manos y pies.
  • Emplea un calzado impermeable, antideslizante, cómodo y que no apriete.
  • En función de la actividad que vayas a desarrollar, viste ropa que también te proteja de viento y lluvia.

¿Y si hago actividades en el exterior?

  • Resguardate del frío y la humedad.
  • Evita la entrada de frío en los pulmones.
  • Abrígate con vestimenta y calzado adecuados, y toma precauciones ante el hielo.
  • Si necesitas un bastón para caminar, cambia la pieza plástica del extremo inferior del mismo para prevenir  resbalones y caídas.
  • Bebe líquidos calientes y azucarados, evitando las bebidas alcohólicas.
  • Permanece en movimiento, pero evita realizar ejercicios físicos excesivos (porque el frío perjudica a la circulación sanguínea).
  • Evita transitar zonas de umbría o congeladas.
Una vez en el interior
  • Permanece en las estancias más calientes (provistas de radiador, calefacción, etc.) o donde puedas abrigarte.
  • Cierra las puertas, ventanas, persianas, toldos, cortinas…. evitando que las corrientes de aire o agua entren.
  • Ventila diariamente las diferentes estancias para renovar el aire y evitar la acumulación de CO2, si utilizas braseros o chimenea.
  • Asegúrate del correcto funcionamiento de las estufas (eléctricas, de gas, etc.), mantenlas alejadas de tejidos o elementos inflamables, apágalas durante la noche.
  • Evita que la habitación se reseque en exceso; pon algún recipiente con agua.

¿Cuáles son la alimentación y la hidratación más aconsejables?

  • Bebe líquidos calientes y azucarados en abundancia, incluyendo agua, siempre que no exista contraindicación médica.
  • Toma una alimentación variada, con alto contenido en grasas y azúcares que te aporten la energía necesaria para combar el frío (legumbres, sopa, etc.), consumiendo diariamente fruta.
  • Evita el consumo de bebidas alcohólicas, ya que reducen la vasodilatación periférica, aumentando la pérdida de calor corporal.

Efectos inmediatos del frío

  • Disminución considerable de temperatura corporal por debajo de los 37ºC, que es la temperatura normal.
  • Temblor/tiritona, contracciones involuntarias de los músculos.
  • Descoordinación, torpeza y falta de destreza.
  • Confusión, dificultad de concentración y alteración de la memoria.
  • Disminución o ausencia de sensibilidad.
  • Dolor en músculos o articulaciones.
  • Rigidez y calambres.
  • Congelaciones locales.
Cuando el frío hace que te encuentres mal
  • Mantén la actividad que estés haciendo e intenta resguardarte mientras pides ayuda.
  • Vigila las constantes vitales.
  • Cambia las ropas si están mojadas y abriga adecuadamente a la persona.
  • Proporciona bebidas calientes, nunca comidas ni bebidas estimulantes (chocolate, café, té, etc.) ni alcohol.
  • Coloca bolsas de agua caliente, debidamente aisladas para prevenir quemaduras; evita los baños y duchas calientes (implican riesgo de colapso) y no masajees las extremidades.
  • Traslada a la víctima a un centro hospitalario lo antes posible.
  • Si está inconsciente aplica los protocolos básicos de primeros auxilios para el mantenimiento de constantes y consigue ayuda médica urgentemente.